Prueba en carretera de la Harley Davidson Street Glide 2016

La Street Glide siempre me ha llamado la atención en la gama de Harley. Ya conozco su motor de otros modelos, pero siempre tuve la curiosidad de probar este típico modelo touring americano.

El estilo Bagger, con su enorme frontal, su baja burbuja y su baja trasera apoyada en las maletas del color de la carrocería, es un éxito…. ¡al menos a mí me gusta! Tenga en cuenta que la moto de prueba está equipada con un sissy bar y un portaequipajes (accesorios opcionales). ¡Imagínese sin esta opción para el aspecto original! La calidad de los acabados está ahí y cuando no estás acostumbrado a este tipo de motos, siempre impresiona su conducción. Mi Guzzi, que no es realmente una moto pequeña, parece una moto comparada con esta máquina. Hay que decir que el peso se acerca a los 400 kg y el tamaño es imponente. El asiento es bajo, los pies están bastante separados y bien colocados en los grandes estribos. Una vez a bordo, el salpicadero y el carenado se despliegan ante ti. Puedes sentir que estarás bien protegido detrás del cabezal. Para mí, el mero hecho de subirme a la moto y dejar que el motor funcione es una delicia, enseguida te encuentras en el ambiente de un mundo aparte, con una forma diferente de abordar la moto. La posición, la sensación del motor al ralentí, todo es diferente y me encanta.

Maniobrar la bestia en parado no es fácil y hay que ir desgranando los movimientos y pensando en lo que se va a hacer. Creo que se mejora con la práctica, pero una moto tan pesada y masiva no es algo que se pueda manejar con el dedo meñique. Y si en la Guzzi puedo permitirme dejar que la bestia se incline de izquierda a derecha sin preocuparme de enderezarla, es muy diferente con una Street Glide cuyo peso podría arrastrarme rápidamente si no tengo cuidado. Afortunadamente, en cuanto la moto empieza a moverse, el peso se olvida por completo. En realidad, es bastante sorprendente lo fácil que es conducir esta moto una vez que te pones en marcha, señala el concesionario de motos ocasión Sevilla Crestanevada. Sin embargo, hay que tener cuidado con las primeras rotondas a baja velocidad, ya que se necesita un poco de tiempo para adaptarse. Pero en la carretera, pude disfrutarla enseguida.

Motor

El motor es una delicia. Es lo mismo, hay que aprender a usarlo correctamente. En la mayoría de los bicilíndricos modernos se rueda a unas 3000 rpm para sentirse cómodo, jugando con la caja de cambios regularmente. En una Harley, bajas a 1500 rpm y puedes pisar el acelerador sin que el motor se cale o golpee. Así que no parece natural bajar tanto al principio, cuando es ahí donde el motor demuestra realmente su valía. Por supuesto, no es a estas rpm que tendrás potencia, es mejor empezar a 2500-3000 rpm si quieres adelantar con seguridad. Pero rodar a 60-70 en 6ª marcha y pisar el acelerador en las curvas para sentir el espíritu Harley es pura alegría. Los silenciadores originales no suenan tan mal como pensaba, y la melodía del gemelo se escucha bien con el motor en carga.

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